Vacunas: ayude a que su hijo tenga una mejor visita 

¿Es momento de vacunarse?

Cómo hacer que la visita sea menos aterradora para su hijo.

La atención preventiva nos ayuda a evitar enfermedades o afecciones. Por eso es que se recomiendan los exámenes físicos y los controles de bienestar para todos.  Una parte importante de la atención preventiva es la vacunación, que comienza cuando somos bebés. A medida que los niños crecen, son conscientes de que la visita a menudo implica una vacuna.  Esto puede causar miedo y ser el comienzo de toda una vida de miedo a las agujas. A continuación, ofrecemos algunos consejos para ayudar a reducir la ansiedad.

Antes de la visita

Niña sonriendo

Todo es más fácil cuando estamos preparados. Antes de la visita, lea cualquier información que proporcione su pediatra y anote sus preguntas. 

Para niños pequeños:

  • Traiga la libreta de vacunación de su hijo. Una libreta precisa le informa al médico exactamente qué vacunas se necesitarán después. Si su hijo acude al mismo médico desde su nacimiento, el consultorio ya debería tenerla. 
  • Si su hijo está enfermo, llame al consultorio para revisar los síntomas. Decidan juntos si la visita se debe cancelar. Por lo general, una leve enfermedad no es motivo para reprogramar una visita.
  • Nunca use las vacunas como una táctica para asustar fuera del contexto de la visita. 
  • Lleve un juguete, un libro o una manta favorita como un consuelo adicional.
  • Enséñele a su hijo la importancia de las vacunas, y cómo pueden mantenernos a todos saludables. Las amenazas y las tácticas para sembrar miedo solo causarán más estrés, así que enfóquese en lo bueno. 

Los consejos anteriores son ideales para niños más grandes también.  También es mejor ser honesto. Explique que las vacunas pueden generar una sensación de ardor o un pinchazo, pero el dolor desaparece rápidamente.  Obtener el apoyo de otros familiares, especialmente de hermanos más grandes, también puede ayudar. 

En el consultorio del médico

Pruebe con estas ideas para que la visita sea más fácil y tranquila.

Para bebés y niños más pequeños:

  • Consuélelos con su libro o juguete favorito.  Una manta con un aroma familiar los ayudará a sentirse más seguros. 
  • Distráigalos y consuélelos abrazándolos, cantándoles una canción o hablándoles suavemente.
  • Mantenga al pequeño en su regazo, si es posible. 
  • Sonría y haga contacto visual. Hágales saber que todo va a estar bien.

Si su bebé es inquieto, se asusta o llora, pruebe con estas técnicas de relajación:

  • Amamántelo o aliméntelo con biberón.
  • Si tiene más de seis meses, ofrézcale una bebida dulce, como un jugo. 
  • Envuelva a su bebé. 
  • Haga contacto piel con piel. 

Luego de las vacunas, sea comprensivo. Cárguelo, abrácelo y, en el caso de los bebés, amamántelo u ofrézcale un biberón.  Una voz reconfortante, combinada con elogios y abrazos, ayudarán a asegurarles que todo está bien. 

Para niños más grandes y adolescentes:

  • Señale cosas interesantes de la habitación para generar distracciones.
  • Apóyelos si lloran.  Nunca los regañe por no "ser valientes".  En cambio, entienda su temor y hágales saber que está bien tener miedo, incluso en ese preciso momento. Dígales: "¡eres muy valiente!"
  • Respiren profundo juntos para "exhalar" la ansiedad y el dolor. 
  • Cuente o lea cuentos. 

Antes de salir del consultorio, pregúntele al pediatra sobre el uso de analgésicos sin aspirina. También pregunte por los otros pasos que puede tomar en casa para consolar a su hijo.

¡Recuerde programar la próxima visita! La mejor protección contra las enfermedades es estar al día con la libreta de vacunación de su hijo. 


Luego de las vacunas

A veces los niños tienen reacciones leves a las vacunas, como dolor en el sitio de la inyección, sarpullido o fiebre. Estas reacciones son normales y no duran mucho tiempo. Los siguientes consejos lo ayudarán a identificar y minimizar los efectos secundarios.

  • Dé al niño mucha agua.  Y sepa que es normal para algunos niños comer durante las 24 horas posteriores a la administración de la vacuna. 
  • Preste más atención a su hijo durante algunos días.  Si ve algo que le preocupa, llame a su médico.
  • Reduzca la fiebre con un baño de esponja frío.  Si su médico lo aprueba, dé acetaminofén (un analgésico sin aspirina).
  • Tómese un momento para leer la Hoja informativa sobre las vacunas que, generalmente, le dan durante la visita. Incluye información útil y describe los posibles efectos secundarios que su hijo puede experimentar.
  • Use un trapo húmedo y frío para reducir el enrojecimiento, el dolor y la inflamación en el lugar donde se inyectó la vacuna.

Programa de vacunación 

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Fuente: Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades

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